MI ventana

Al otro lado de mi ventana hay una escalera -casi imperceptible para ojos no entrenados- que sube y sube, zigzagueando en pronunciada verticalidad por la pared de piedra de en frente… y las ventanas con sus parasoles verdes -que serían casi invisibles de no ser por ellos-, camuflándose con los tonos varios de las rocas. Y los balcones llenos de macetas que se derraman por los muros y por los escuálidos barandales de las escaleras en hojitas verdes que brillan húmedas y tiemblan con el frío del invierno… 

Un golden retriever, un basset hound y un señor envainado en un plástico transparente, esperan justo a la mitad de la escalera/nada a que alguien les abra la puerta, que no se ve… y los perros mojados con la lluvia sacan las lenguas rosadas para beberse el agua que se escurre por las paredes. Y parece como si volaran, suspendidos, justo al centro de una fotografía de fondos pétreos… que tendré alguna vez en mi librero cuando, con inminente y desafortunada prontitud, esta ventana ya no sea la mía. 

Perruga

En estos días llegó una caja a mi casa… dentro de ella había un extraño ser que no me atrevería a definir de otra manera sino como una Perruga. Esta especie se da a veces, como por accidente, en las tierras altas del estado, sobre todo en invierno. Es amiga de las cactáceas y de las suculentas… tal vez porque su caparazón es una especie de fusión entre ambas clases.

Y le gustan las lechugas y leer cuentos de terror. Espero que le agrade vivir en compañía de los otros artistas e intelectuales de vanguardia que habitan entre los cojines y el librero de mi cuarto.

Solsticio de Invierno

Siempre me ha gustado el invierno. Por estos días inicia… y hoy, aquí, es el día con menos horas de sol en este año. Como pueden ver, es un día inmejorable para iniciar un blog, para hacer lentejas y para escuchar trova sensiblera. Hace unos dos días y medio fue el día central del lapso que comienza el día de mi cumpleaños y termina con el año… lapso que es una suerte de limbo en mi existencia, pues no me siento real nunca por estas fechas.

Siguiendo los designios metafísico-ñoño-matematicoides de mi hermano -que ha desarrollado toda una cosmología sobre las horas y los años de vida de las personas-, he decidido asumir estos días como el inicio del segundo día de mi vida. Son las 01:00 hrs. ¡Hay que comer!

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Buen provecho y bienvenidos : )…

As: Y puedo morir – Miguel Inzunza